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	<title>Las Palabras del Rector</title>
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	<description>Jesús Orbegozo, S.J.  Rector Colegio San Ignacio</description>
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		<title>Domingo 19-5-13 Pentecostés</title>
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		<pubDate>Sun, 19 May 2013 12:23:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilia]]></category>
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		<description><![CDATA[Textos: He 2, 1.11; 1Co 12, 3-7, 12-13; Jn 20, 10-23 Este domingo celebramos la venida del Espíritu Santo sobre el primer grupo de discípulos de Jesús. El evangelio de hoy relata esa experiencia de la primera comunidad, con la vida que proviene del Espíritu que les envía Jesús. Los discípulos se encuentran reunidos con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Textos: He 2, 1.11; 1Co 12, 3-7, 12-13; Jn 20, 10-23</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Este domingo celebramos la venida del Espíritu Santo sobre el primer grupo de discípulos de Jesús.</span></p>
<p>El evangelio de hoy relata esa experiencia de la primera comunidad, con la vida que proviene del Espíritu que les envía Jesús.</p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Los discípulos se encuentran reunidos con las puertas de la casa cerradas, por miedo a los judíos. Es una comunidad sin vida, deprimida y frustrada, sin capacidad de trasmitir el mensaje de Jesús, mensaje de  paz y esperanza. El primer mensaje de Jesús, su experiencia de su presencia, es de profunda paz: “La paz esté con ustedes”. Es la paz del crucificado que ha dado todo por ellos: “les mostró las manos y el costado”.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">El seguidor de Jesús es portador de  paz. No es una paz boba que no cae en cuenta de la realidad de conflicto y el nivel de maldad con el que se encuentra en la vida. El cristiano debe de estar bien consciente de que establecer la paz es una tarea ardua, que tiene su componente de contradicción y de cruz. Esta tarea podrá ser llevada a cabo con personas que llevan en sí mismas la paz, que sean capaces de  cruzar los puentes de las diferencias –de pequeños o grandes abismos- y sepan encontrarse con los “otros” como hermanos.  No pocas veces los constructores de paz terminan crucificados, como ha sido el caso de tanto mártir en nuestra historia. Ese es el riesgo o el costo de la paz.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La primera reacción de los discípulos fue de alegría por sentir la presencia del Señor, “se llenaron de alegría”.  Jesús repite el saludo: “La paz esté con ustedes”.  La presencia del Señor nos debe  de llenar de paz y de alegría, y es algo que nadie nos debe y (me atrevería a decir) nos puede arrebatar. Es un regalo que hay que cuidar. No es tarea sencilla ni el camino es fácil, pues podemos errar o quedar a medio camino.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Esta paz la vivimos en medio del envío que nos hace Jesús: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Jesús  que nos envía nos hace dignos y nos capacita  para la misión. La paz no se  reduce a componendas políticas o  a la mera  no-violencia. Puede haber estrategias que ayuden a que no nos vayamos  de las manos, pero ese resultado, aunque bueno o necesario, no es suficiente. Somos enviados a establecer la paz en el corazón de la gente. La condición para ello es que superemos los odios, los resentimientos, las actitudes revanchistas,&#8230; que nos reconozcamos como los primeros llamados a ese cambio de nuestro corazón. Saber perdonar y saber pedir  perdón.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Jesús sabía que lo que estaba encomendando como misión a sus seguidores iba contracorriente. Por eso les deja al Espíritu Santo: “…sopló sobre ellos y les dijo: reciban al Espíritu Santo…”. </span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Es el Espíritu Santo de Dios, Espíritu creador que nos da nueva vida y que renueva constantemente el sentido de la misma. Espíritu que crea para nosotros este mundo maravilloso, que tenernos el compromiso  cuidarlo, de volverlo más plenamente humano y poderlo entregar a las generaciones que vengan.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Es el Espíritu liberador de las injusticias y opresiones que vamos montando los humanos, contrarios a la libertad de los hijos de un mismo Padre. En el Reino del Padre no cabe ninguna forma de esclavitud ni de opresión. Es tarea nuestra superar las profundas diferencias sociales. Nunca podemos olvidarnos de los pobres.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Es el Espíritu renovador. Arrastramos por la vida muchas formas de ver  y sentir que no se corresponden con las demandas de la nueva realidad. Nuestra fe requiere renovarse para atender responsablemente a las demandas de las nuevas fronteras que tenemos que atender: la frontera de los jóvenes, de los migrantes, de los desempleados, de los presos privados de libertad (cualquiera que sea su condición), de la violencia desatada que produce muerte,… Y de nuestra propia condición que se gasta y pierde el horizonte de la esperanza.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Es el Espíritu consolador que nos prepara y nos potencia para la tarea de consolar, de acompañar al que sufre, de trasmitir paz y esperanza allí donde se ha perdido el sentido de la vida, de inyectar nueva vida y abrir nuevos horizontes. Es lo que Jesús hizo con sus discípulos.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Es el Espíritu bueno, que bendice a los buenos y, también, a los malos para transformarlos. Espíritu de Dios que actúa en medio de ambientes donde reina la maldad, que apuesta siempre sobre el fondo de bondad que hay en todo corazón humano, que es paciente y no se cansa de esperar.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Es el Espíritu vivificador que levanta lo  que está decaído, lo que está agotado y que nos da energía para continuar nuestro camino. Caminos que pueden ser largos y resecos, caminos en medio de desierto que no vemos su final. Espíritu que refresca y fortalece.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Espíritu de verdad, que nos hace ver en el fondo de la realidad, lo que de verdad importa. La verdad de dónde venimos y hacia dónde vamos, que fundamenta nuestras vidas sobre piso sólido.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Esta es la celebración de hoy, celebración de la cotidianidad del cristiano. ¡Ven Espíritu de Dios!</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">TAREA:</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Contemplación de la escena evangélica.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">1: ¿Cuál es el mensaje de paz para mí? ¿De qué temores me libra la presencia del Señor?</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">2. Secuencia</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000080;">o   Ven, Dios Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Ven ya, padre de los pobres, luz que penetra las almas, dador de todos los dones.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Fuente de todo consuelo, amable huésped del alma, paz en las horas de duelo.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Eres pausa en el trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Ven, luz santificadora, y entra hasta el fondo del alma de todos los que te adoran.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Sin tu inspiración divina los hombres nada podemos y el pecado nos domina.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Lava nuestras inmundicias, fecunda nuestros desiertos y cura nuestras heridas</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Doblega nuestra soberbia, calienta nuestra frialdad, endereza nuestras sendas.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Concede a aquellos que ponen en ti su fe y su confianza tus siete sagrados dones.</span><br />
<span style="color: #000080;">o   Danos virtudes y méritos, danos un buena muerte y contigo el gozo eterno.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Evangelio según san Juan (Jn 20,19-23)</strong></p>
<p>Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.</p>
<p>Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Domingo 12 de mayo  ASCENSIÓN/C</title>
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		<pubDate>Sun, 12 May 2013 20:52:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Homilia]]></category>
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		<description><![CDATA[T E X T O S: He 1, 1.11; He 9, 24-28; 10, 19-23; Lc 24, 26-53 &#160; La Ascensión del Señor no es un hecho histórico, no es un hecho físico que se puede reseñar como un reportaje de un suceso que tuvo lugar. Más bien, el relato que se nos presenta en este [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>T E X T O S: He 1, 1.11; He 9, 24-28; 10, 19-23; Lc 24, 26-53</strong></p>
<p>&nbsp;<br />
La Ascensión del Señor no es un hecho histórico, no es un hecho físico que se puede reseñar como un reportaje de un suceso que tuvo lugar. Más bien, el relato que se nos presenta en este evangelio es expresión de la fe de las primeras comunidades, que nos quieren comunicar algo importante de su vivencia real.</p>
<p>Las primeras comunidades cristianas nos dejan aquello que consideraban el testamento de Jesús Resucitado.  Y lo sitúan en el último momento de su permanencia con los discípulos. Primero, nos presentan el recuerdo de su muerte y de su resurrección; es decir, de la frustración del proyecto del Reino en la cruz y de su confirmación por el Padre con la resurrección. La comunidad cristiana no quiere que se olvide  la unión de cruz y resurrección. La vida de Jesús no se acaba en la cruz, sino en la cruz es confirmada su donación total a la causa del Reino. Y la resurrección confirma que el acceso a la vida plena pasa por la cruz.</p>
<p>Toda vida humana y, también la cristiana, tiene que enfrentar momentos de fracaso, momentos de impotencia, momentos de cruz. Muchas de las situaciones de crisis y de sufrimientos que nos sobrevienen en la vida son la oportunidad para que una persona se haga persona. Sucede no pocas veces que cuando fracasamos, tratamos de ocultarlo, de apartarlo de nuestra  mente, y, en consecuencia, no aprendemos casi nada del fracaso, perdiendo oportunidades de oro para crecer y para ir más allá de nosotros mismos.</p>
<p>La segunda cosa que la comunidad cristiana quiere dejar plasmada, como mensaje, es el envío de los seguidores de Jesús, para que en su nombre se salga a predicar, a difundir el anuncio de la Buena Noticia para todas las naciones. El mensaje de Jesús no puede quedar encerrado, ni ser exclusivo de nadie. Su propuesta del Reino tiene que ser asumido para que, siendo hijos de un mismo Padre, nos comprometamos en construir un mundo más humano, en paz  y justicia, según el corazón de Dios. No hay fronteras culturales, sociales o políticas que limiten la vivencia y transmisión de lo que Dios quiere para la humanidad toda.  Esto se expresa muy bien en las palabras “volverse a Dios”.</p>
<p>Creo que en todas las escenas del Señor resucitado ocupa un lugar especial el envío a sus discípulos a ser testigos. Testigos de su vida y, en especial,  de su muerte y resurrección. Testigos del amor del Padre, expresado en la vida de Jesús, en su misma persona. Ser testigos, con nuestra vida y con nuestro modo de estar y actuar, nos vincula a todos los cristianos.  ¿En qué sentido creemos que somos testigos del amor del Padre? Pregunta que nos debe de llevar a procesar en qué medida somos cristianos o en qué medida nos hemos dejado atrapar por los ritos, por el cumplimiento de las “obligaciones”, y se nos ha escapado lo más valioso, “el tesoro”, la perla.</p>
<p>Esta tarea de ser testigos supera nuestras limitadas fuerzas, tanto en su comprensión como en el peso de su compromiso.  Es curioso que algunos de los discípulos se plantearan si era el momento de establecer “la soberanía de Israel”, refiriéndose a un reino político-social-religioso. ¡Los discípulos no terminaban de entender!  De ahí la importancia del envío del Espíritu Santo, “fuerza  de lo alto”.</p>
<p>El último gesto de Jesús que relata este pasaje es el que “levantando las manos, los bendijo y mientras los bendecía se fue apartando de ellos y elevándose al cielo”.  Jesús, su persona y su vida toda, fue una bendición del Padre a la humanidad. Jesús es la manifestación del amor de Dios por cada uno de nosotros. La creación entera es una bendición de Dios y, también cada uno de los gestos de Jesús. Bendice levantando las manos, como indicando que Dios nos quiere y permanece en nosotros.</p>
<p>Hoy, día de las Madres, la bendición tiene un lugar especial, como  reconocimiento del amor que las madres han depositado en cada uno de nosotros. Esta es una bendición que llevamos permanentemente en nosotros. Con la cual nos debemos sentir sumamente agradecidos.  Podemos decir que llevamos el gesto de pedir la bendición en la sangre. Pedir la bendición para nosotros es una muestra de reconocimiento y de respeto.  Desde nuestra fe, podemos dar un paso más: tenemos que  aprender a bendecir, a bendecir reconociendo la bondad que Dios ha puesto en el otro;  y que  sea éste un gesto que nos identifique como seguidores de Jesús. Querer el bien del otro, en todo momento, aunque el otro esté percibido como diverso y distante o como enemigo. No guardar rencor. Querer su bien cuando en nada sintoniza con nosotros, este es el reto al que tenemos que responder hoy y aquí en el país. Es, también, el reto de la Iglesia, como comunidad y pueblo de Dios. Esta actitud supone una profunda conversión de nuestros corazones. No entro a describir las situaciones con las que nos vemos confrontados con bastante frecuencia, sino que les dejo a ustedes este ejercicio de examen  práctico.</p>
<p>El Evangelio nos dice algo importante con el relato de la Ascensión. Jesús se va, pero nos deja el Espíritu Santo y la tarea de expandir la Buena Nueva en nuestras manos. El estará con nosotros de otro modo, pero nosotros seremos  sus manos, sus pies y su corazón. Es hora de que crezcamos y asumamos nuestro compromiso. Los discípulos se retiran reconfortados, “…regresaron a Jerusalén llenos de gozo y permanecían en oración…” Es lo que hoy deseo y pido para todos nosotros.</p>
<p>TAREA:</p>
<ol start="1">
<li>Leamos el texto de los Hechos y del Evangelio de hoy. Como siempre, veamos como rebotan cada una de las frases en mí. Y pido  que mi fe salga fortalecida, como la de los primeros discípulos.</li>
<li>Una reflexión: Si los cristianos somos testigos de Jesús, la gente debiera de preguntarse qué hay de especial en nuestras vidas que nos hace ser y actuar como lo hacemos. ¿Levanta nuestra vida esa pregunta? ¿Es contagioso nuestro modo de ser y de proceder? ¿Somos una bendición en  la familia y en la sociedad?</li>
</ol>
<p><strong>Evangelio (Lc 24,46-53) </strong> En aquel tiempo, Jesús se apareció a sus discípulos y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto”.</p>
<p>Después salió con ellos fuera de la ciudad, hacia un lugar cercano a Betania; levantando las manos, los bendijo y mientras los bendecía, se fue apartando de ellos y elevándose al cielo. Ellos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios.</p>
<p><strong>S A L M O   6 3  y  1 1 7 </strong></p>
<p align="center">Oh Dios, Tú eres mi Dios, a Ti te busco. –</p>
<p align="center">Mi alma tiene sed de Ti, -</p>
<p align="center">por Ti se estremece mi carne, &#8211; tierra seca, agrietada, sin agua.</p>
<p align="center">Mejor es tu amor que la vida. –</p>
<p align="center">Mis labios cantarán tu alabanza. –</p>
<p align="center">Yo quiero bendecirte mientras viva –</p>
<p align="center">y levantar mis manos a tu Nombre.</p>
<p align="center">Acostado en mi lecho, pienso en Ti &#8211; en Ti medito cuando velo en la noche, -</p>
<p align="center">en Ti, que fuiste mi auxilio, &#8211; y me alegro a la sombra de tus alas. –</p>
<p align="center">Mi alma se cobija junto a Ti &#8211; y tu diestra me sirve de apoyo.</p>
<p align="center">Alabad al Señor, todos los pueblos, -</p>
<p align="center">que le bendigan todas las naciones, -</p>
<p align="center">porque es fuerte su amor para con todos,</p>
<p align="center">porque su verdad es para siempre.</p>
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		<title>DOMINGO 5 de Mayo de 2013  6º de Pascua/C</title>
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		<pubDate>Sun, 05 May 2013 17:19:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilia]]></category>
		<category><![CDATA[Pascua]]></category>
		<category><![CDATA[Tareas]]></category>

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		<description><![CDATA[Textos: He 15, 1-2. 22-29; Ap 21, 10-14, 22-23; Jn 14, 23-29  El evangelio de hoy presenta tres temas de gran actualidad para nosotros los cristianos: Guardar la Palabra, la presencia del Espíritu Santo y la propuesta de la Paz. Cada una de ellas tiene un importante significado en nuestras vidas. Palabra. Momentos antes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Textos: He 15, 1-2. 22-29; Ap 21, 10-14, 22-23; Jn 14, 23-29</strong><strong> </strong></p>
<p>El evangelio de hoy presenta tres temas de gran actualidad para nosotros los cristianos: Guardar la Palabra, la presencia del Espíritu Santo y la propuesta de la Paz. Cada una de ellas tiene un importante significado en nuestras vidas.</p>
<ol>
<li>Palabra. Momentos antes de su partida, Jesús se preocupa de que su Palabra, la que ha estado sembrando con su vida entera, quede viva en el corazón de sus discípulos. Su Palabra es la misión que le ha encomendado el Padre, la de establecer un reino de hermandad, de justicia y de paz. Los que han hecho opción por el Reino serán los que tendrán al Padre con ellos: “…mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada”. Bien sabemos cómo esta Palabra puede perderse o torcerse, oscureciendo el rostro del Padre.</li>
</ol>
<p>Nos debemos preguntar cuáles son los elementos que distorsionan en nuestra sociedad y en nuestras personas el que esa  Palabra de crear unas condiciones más humanas, por tanto más divinas,  en nuestro entorno y en nuestra vida se vea truncada o disminuida.  Tenemos mucho que reflexionar si miramos con honestidad, independiente de opciones políticas, las fuerzas que están actuando para que los venezolanos no progresemos en un reconocimiento mutuo y en un entendimiento que superen los desencuentros que nos hacen tanto daño. Jesús les recuerda a los discípulos que “la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió”.</p>
<ol>
<li>Espíritu Santo. La promesa de la presencia del  Espíritu Santo a los discípulos, en este momento de la despedida de Jesús, no es en vano. Los discípulos seguían sin entender de qué Reino les hablaba Jesús. El Espíritu Santo que el Padre les va a enviar va a servir para terminar de enseñarles todo lo que no habían comprendido hasta entonces, y para recordarles cuanto Jesús les había dicho.</li>
</ol>
<p>Para nosotros la presencia del Espíritu Santo nos puede iluminar el camino que tenemos que seguir en este tiempo de tanta incertidumbre. Sobre todo, que nos recuerde que todas las personas, independientemente de su condición social o política, venimos de las entrañas de un mismo Padre y que todos estamos llamados al encuentro gozoso y feliz en El. Con el Espíritu Santo aprenderemos a entendernos aunque hablemos lenguajes diferentes. Con Él, que nos da la capacidad de amar, podremos superar la escalada de violencia absurda y sin salida. Él nos ayudará a profundizar nuestra fe y nos guiará en el encuentro en oración con Jesús. Con Él podremos abrirnos a un futuro esperanzador, fraterno y solidario. Él nos dará el temple de sembrar esperanza que supere nuestros profundos temores, y nos hará capaces de sembrar vida, de dar vida.</p>
<ol>
<li>La Paz. Jesús resucitado nos da, una y otra vez, la paz. Esta es la misión que encomendó a los discípulos y que  nos encomienda hoy a nosotros.  Pero, “no se la doy como la da el mundo”.  ¿Por qué es tan difícil sembrar la paz, siendo un bien que todos decimos querer? ¿Por qué fracasan los intentos de diálogo, apenas se los anuncia? ¿Por qué ponemos tantos obstáculos al camino de la paz?</li>
</ol>
<p>Para sembrar la paz, el punto de partida es que uno posea esa paz que se desea sembrar. Cualquiera no puede sembrar la paz. Es decir, sólo las personas que poseen paz pueden ponerla. No es posible sembrar la paz si nuestros corazones están llenos de resentimiento, y  prevalecen actitudes de hostilidad y agresión. Jesús entiende la paz no como producto de estrategias políticas, “como la da el mundo”, sino como don que se recibe, como regalo que hay que recibir y posteriormente proponer, contagiar y comunicar. “La paz les dejo, mi paz les doy”. En consecuencia, ¿no será que no alcanzamos la paz porque hay ausencia de personas que llevan la paz en sus corazones para  contagiarla y comunicarla? <em>“No es difícil señalar algunos rasgos de la «persona de paz». Busca siempre el bien de todos, no excluye a nadie, respeta las diferencias, no alimenta la agresión, fomenta lo que une, nunca lo que nos enfrenta. Sencillamente ama a todo ser humano”</em>. (Pagola)</p>
<p>Algunas lecciones: 1) Con violencia no se alcanza la paz; 2) Cualquiera no puede sembrar la paz; 3) Para comunicar la paz, previamente hay que recibirla; 4) Construir la paz es una tarea que está en las entrañas del Reino propuesto por Jesús; 5) Hay que orar por la paz, para que entre en nuestros corazones y seamos mensajeros de la misma.</p>
<p>Hoy, no puedo pasar por alto el <strong>Comunicado de la CEV “AMEMOS NO SOLO DE PALABRA SINO CON HECHOS Y CONFORME A LA VERDAD “</strong>(1Jn 3,17) que, leído a la luz del evangelio, tiene una relevancia especial para nuestras vidas:</p>
<p>“1.- Los Obispos de Venezuela conscientes de la gravedad del momento que vive el país, creemos que la situación a la que ha llegado debe mover a todos los venezolanos a una reflexión serena con una actitud de respeto y diálogo. “<em>El que odia a su hermano es un homicida”</em> (1Jn. 3,15). Nuestro Señor Jesús nos invitó a tener un corazón lleno de paz, desterrando el odio y la maledicencia. El odio, la agresión y la violencia que conducen a caminos de destrucción y de muerte. Nuestra fe cristiana nos invita a ser instrumentos de paz, de perdón y de reconciliación.</p>
<p>2.- Reiteramos lo dicho en nuestro Comunicado del 17 de abril, en el que constatábamos de manera más evidente, la nueva realidad política: estar divididos en dos mitades prácticamente iguales, como ha quedado en evidencia en las últimas elecciones presidenciales. Por eso reafirmamos: “<em>la paz social y política del país reclama el recíproco reconocimiento de los dos sectores mayoritarios del pueblo venezolano, pues el desconocimiento mutuo hará inviable tanto los planes del gobierno como los aportes alternativos de la otra parte</em>”.</p>
<p>3.- Los agudos problemas del país, &#8211; la violencia diaria, callejera o política, la inseguridad, la deficiencia de los servicios públicos y la crisis económica-, requieren ser afrontados desde el entendimiento entre las partes, pues ninguna de ellas es autosuficiente por sí sola para resolver los problemas del país.</p>
<p>4.- El respeto y la justicia deben prevalecer en el trato entre los ciudadanos y las instituciones, dejando a un lado la prepotencia y el fanatismo, los prejuicios y las acusaciones infundadas. Un lenguaje excluyente, ofensivo y amenazante, causa miedo e indignación en la población y puede provocar reacciones sociales lamentables. Hacemos nuestra la petición de la mayoría de los venezolanos para que cesen la represión, el hostigamiento, el acoso y despidos injustificados de los empleados públicos y la violencia por razones políticas. Opinar en contra o disentir del proyecto oficial no deben ser motivos para temer la pérdida de la libertad, el puesto de trabajo, la vivienda o cualquier otro derecho ciudadano.</p>
<p>5.- Las agresiones físicas de algunos diputados en la Asamblea Nacional son un acto de violencia que causa tristeza y vergüenza. ¡Venezuela no se merece espectáculos tan bochornosos! Hechos como estos desnaturalizan la identidad del Parlamento y ponen en riesgo un ámbito esencial de diálogo, discusión y propuestas en una sociedad democrática.</p>
<p>6.- Rechazamos categóricamente la criminalización de la protesta pacífica consagrada en la Constitución. Percibimos, en efecto, que la inmensa mayoría de la población exige de todos los agentes políticos y sociales, una información equilibrada, y que corresponda a la verdad, fundamento de toda credibilidad y confianza en ellos y en las instituciones que representan. No se construye nada válido a partir de falsedades, mentiras o medias verdades. Escuchemos al Papa Francisco: &#8220;<em>invito al querido pueblo venezolano, especialmente a quienes toman las decisiones y a los responsables políticos a rechazar firmemente cualquier tipo de violencia, y a <strong>establecer un diálogo basado en la verdad, de reconocimiento mutuo,</strong> en la búsqueda del bien común y el amor por la nación</em>&#8220;.</p>
<p>7.- Cada venezolano, pero en primer lugar las autoridades, tienen la obligación de proteger la vida, mantener la esperanza y sostenerla con coraje, constancia y verdad. Hoy más que nunca es necesario apoyar y respetar el trabajo de las Organizaciones No Gubernamentales, que se comprometen en la defensa de los derechos humanos.</p>
<p>8.- Invitamos a todos los creyentes a redoblar la oración a Dios por la reconciliación y la paz; y, al mismo tiempo, a trabajar y ser eficaces en el amor al prójimo con gestos de respeto, perdón y solidaridad, sin ninguna distinción. Invocamos sobre todos los venezolanos las bendiciones de Dios que nos hace hermanos y la protección de la Santísima Virgen de Coromoto, nuestra Patrona.</p>
<p>Con nuestra bendición,  Los Arzobispos y Obispos de Venezuela  &#8211; Caracas, 2 de mayo de 2013.”</p>
<p><strong>TAREA:</strong></p>
<ol start="1">
<li>Leamos el texto del evangelio y el Comunicado del CEV y veamos cuáles son los puntos que más nos conciernen. Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine y que nos guíe en esta camino de seguimiento de Jesús para ser fieles a su palabra y testigos de su verdad.<strong> </strong></li>
</ol>
<p><strong>DEL EVANGELIO DE JUAN (14: 23‑29)</strong></p>
<p>Jesús le respondió: « Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.  El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escuchan no es mía, sino del Padre que me ha enviado.  Les he dicho estas cosas estando entre ustedes.  Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho.  Les  dejo la paz, mi paz les doy; no les doy como la da el mundo. No se turbe su corazón ni se acobarde.  Han oído que les he dicho: &#8220;Me voy y volveré a ustedes.&#8221; Si me amaran, se alegrarían de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.  Y les digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean.</p>
<p align="center"><strong>CREO  EN  LA  IGLESIA</strong></p>
<p align="center">Creo en Jesús, el hombre lleno del Espíritu,</p>
<p align="center">Morada de Dios entre los hombres.</p>
<p align="center">Creo en el Espíritu de Jesús,</p>
<p align="center">el Espíritu de Dios que en Jesús se hizo visible,</p>
<p align="center">Espíritu que nos hace clamar: &#8220;Abbá, Padre&#8221;.</p>
<p align="center">Creo enla Iglesia, comunidad de los que creen en Jesús,</p>
<p align="center">que vive de su mismo Espíritu.</p>
<p align="center">Doy gracias a Dios porque en la Iglesia he conocido a Jesús.</p>
<p align="center">Doy gracias a Dios porque en la Iglesia escucho y recibola Palabra,</p>
<p align="center">y experimento el perdón.</p>
<p align="center">Doy gracias a Dios porque en la Iglesia celebro el recuerdo de Jesús / pan</p>
<p align="center">y comulgo con él y con todos los hombres mis hermanos.</p>
<p align="center">Y pido a Dios por nosotros,la Iglesia,</p>
<p align="center">para que sea una, santa, universal, apostólica,</p>
<p align="center">para que se deje llevar por el Espíritu,</p>
<p align="center">para que sirva a todos los hombres</p>
<p align="center">y pueda así ser para todos la Buena Noticia de Jesús.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>DOMINGO 28-4-2013       5º DE PASCUA/  C</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Apr 2013 16:26:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilia]]></category>
		<category><![CDATA[Pascua]]></category>
		<category><![CDATA[Tareas]]></category>

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		<description><![CDATA[T E X T O S: He 14, 20b-26; Ap 21, 1-5ª; Jn 13, 31-33ª, 34-35 Confío en que la asistencia a esta Eucaristía no haya sido decidida por la exhortación de acudir a los templos por parte de un dirigente político. Y si ese fuera el caso, la invitación es que este espacio nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;">T E X T O S: He 14, 20b-26; Ap 21, 1-5ª; Jn 13, 31-33ª, 34-35</strong></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Confío en que la asistencia a esta Eucaristía no haya sido decidida por la exhortación de acudir a los templos por parte de un dirigente político. Y si ese fuera el caso, la invitación es que este espacio nos sirva a todos a encontrarnos como hijos de un mismo Padre que no discrimina y que tiene los brazos abiertos para acogernos a todos.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">En el país, esta semana ha seguido siendo un tiempo de tensión. Prosigue la incertidumbre y permanecen los nubarrones del horizonte. Como sociedad no se encuentran espacios para el diálogo. Hay el recurso fácil y perverso de la descalificación y de la violencia. Estoy convencido que se  vuelven más necesarias las palabras que se compartieron en  la homilía de la semana pasada. Las repetimos: “No pensemos que la solución está en los grandes actores políticos (que tienen su cuota importante de responsabilidad) y que nosotros tenemos poco o nada que ver en la solución de los conflictos que nos aquejan. Nuestro modo de sentir, de entender y de actuar en la vida diaria es parte de la solución:   tender puentes,  respetarnos,  saber escuchar, reconocer que la verdad -o parte de ella- pueda estar en el otro, facilitar encuentros,  restablecer la paz, abrirnos a la amistad con el que no piensa como uno, y  tantas cosas que están en la mano de cada  uno de nosotros… Preguntémonos constantemente qué haría Jesús en la situación actual, en mi vida concreta, y, de ahí, saquemos consecuencias para nuestro proceder.”</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">El evangelio que hemos leído hoy arroja una fuerte luz sobre el modo cómo el cristiano debe de afrontar esta situación. Estas palabras son los primero versículos del de Testamento de Jesús, ante la inminente partida que anuncia. </span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Se proponen dos temas básicos: la glorificación de Jesús y el mandamiento del amor. Ambos temas están estrechamente relacionados.  La gloria del Señor es ante todo la glorificación que recibe del Padre en la resurrección, la confirmación de su vida entera, la afirmación de su gloria en la Cruz, donde manifiesta su amor y entrega total.  La gloria de Jesús es la manifestación de su amor, entrega total hasta el final.  Y ahí reconocemos la presencia de Dios.  La gloria de Dios es que el hombre viva plenamente, con reconocimiento, con dignidad, con respeto. En consecuencia, la gloria, la manifestación de Jesús y de Dios es que los seguidores de Jesús se amen como Él amó. En el amor que nos tengamos las personas se manifiesta el amor de Dios. Nosotros, lo seres humanos, somos semejantes a Dios que es amor, nosotros somos amor, frutos del amor y creados para amar y, solamente por ese camino nos realizamos como personas. Lo más humano que tenemos nos hace  semejantes a Dios. Lo más propio del cristiano es que nos amemos unos a otros. En esto nos tenemos que distinguir y ésta es la señal del cristiano.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Pablo nos muestra en qué consiste el amor en la carta Primera a los Corintios: “El amor es paciente, es servicial, no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso, ni actúa con bajeza, no busca su interés, no se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona, nunca se alegra con la injusticia y siempre se alegra con la verdad. Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca termina…”. (1Cor 13, 4-8) En el amor nos distinguiremos que somos seguidores de Jesús. “La señal por la que conocerán que son mis discípulos será que se amen unos a otros.”</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Tenemos mucho que  aprender de la forma de amar propia de Jesús. Nos falta aprender que él vivió el amor como un comportamiento activo y creador que lo llevaba a una actitud de servicio y de lucha contra todo lo que deshumaniza y hace sufrir al ser humano. Dios ama al mundo y no condena ni excluye a nadie; y lo quiere salvar, para que el mundo llegue a ser más humano y digno.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">El cristiano debe de ver todo desde el amor de Dios y, por tanto, ama la vida y todo lo bueno y todo lo admirable que hay en le creación. Su modo de estar en el mundo debe de estar marcado por la voluntad de hacer la vida más humana, que es la gloria de Dios, y el mundo un lugar más habitable por todos. El cristiano no puede ser indiferente ante el dolor humano, ante la violencia que deja tantas muertes, ante el olvido de los más pequeños y de los siempre excluidos, ante la manipulación de los débiles, ante ofertas de educación fraudulentas y sistemas de salud excluyentes, y otras las mil maneras de privación de derechos fundamentales.  Al cristiano le duele el abuso del poder que desconoce y priva de vida a la persona. El dolor no lo deja con los brazos cruzados, sino que lo pone en movimiento para superar las injusticias que padecen los hermanos. </span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">En definitiva la señal decisiva de identificación del seguidor de Cristo es saber amar como él nos ha amado: dándolo todo. Cristo amó a los necesitados compartiendo su suerte, exponiéndose en defensa de los débiles ante la injusticia de  los poderosos, amó a todos “sin ser neutral ante las desigualdades”. Al seguidor de Jesús se le conoce por el estilo de amar al modo de Jesús: del modo de servicio desinteresado, sin límites y sin discriminar a  nadie, afirmando la vida, la libertad y la felicidad de los demás. Con todo esto, seamos conscientes que no es posible vivir un amor inspirado por Jesús sin que sea problemático, pues va  en contra  corriente del estilo como nos relacionamos con frecuencia y de los intereses valores que predominan en nuestro ambiente social.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Volvamos al comienzo, al punto de nuestras angustias y miedos. Espero que la Palabra nos ayude a encontrarnos  como hijos de un mismo Padre, que nos ama sin medida y nos hace dignos para  la misión que todo cristiano tiene en su vida: amar a los hermanos con el mismo amor con que Cristo nos ha amado.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">No quiero pasar por alto las palabras del Papa Francisco sobre Venezuela, del domingo  pasado: Dijo esto:</span></p>
<p><strong><em>“Sigo con atención los acontecimientos que se están sucediendo en Venezuela. Los acompaño con viva preocupación, con intensa oración y con la esperanza que se busquen y se encuentren caminos justos y pacíficos para superar el momento de grave dificultad que el País está atravesando. Invito al querido pueblo venezolano, de forma particular a los responsables institucionales y políticos, a rechazar con firmeza todo tipo de violencia y a establecer un dialogo basado sobre la verdad, en el mutuo reconocimiento, en la búsqueda del bien común y en el amor por la Nación. Pido a los creyentes de orar y de trabajar por la reconciliación y la paz. Unámonos en una oración llena de esperanza por Venezuela, poniéndola en las manos de Nuestra Señora de Coromoto.” (Papa Francisco, 21-4-13)</em></strong></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Invita a los dirigentes políticos a rechazar todo tipo de violencia y a los fieles cristianos a orar y trabajar por la reconciliación y la paz. Pongámonos, también, nosotros en las manos de nuestra Madre de Coromoto.</span></p>
<p><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;">TAREA:</strong></p>
<p><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"></strong><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Propongo un examen, después de  una lectura del texto del evangelio, sobre las siguientes preguntas u otras parecidas:</span></p>
<ul>
<li><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Me siento más urgido a ayudar, a perdonar, a colaborar, a compartir&#8230; por mi fe?</span></li>
<li><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Mi fe en Jesús, ¿me hace más desprendido, más comprensivo, más comprometido, más servicial?</span></li>
<li><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Alguien alguna vez se ha quedado mirándome, reconociendo que en mí actúa el Espíritu de Jesús?</span></li>
<li><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Alguien alguna vez se ha sentido atraído por el Evangelio viendo cómo vivo? (Galarreta)</span></li>
</ul>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">DEL EVANGELIO DE JUAN (13: 31-33a, 34-35 )</span></p>
<p>Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. (Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo; pronto lo glorificará) &#8211; Hijos míos, me queda poco de estar con ustedes. &#8211; Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros como yo los he amado. La señal por la que conocerán que son mis discípulos será que se amen unos a otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>O R A C I Ó N</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">¡Oh Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra!</p>
<p align="center">
<p align="center">“Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.</p>
<p align="center">
<p align="center">Que donde haya odio, ponga yo amor.</p>
<p align="center">Que donde haya ofensa, ponga yo perdón.</p>
<p align="center">
<p align="center">Que donde haya discordia, ponga yo unión.</p>
<p align="center">Que donde haya error, yo ponga verdad.</p>
<p align="center">
<p align="center">Que donde haya duda, yo ponga la fe.</p>
<p align="center">Que donde haya desesperación</p>
<p align="center">yo ponga un poco de esperanza.</p>
<p align="center">Que donde haya tristeza, ponga yo alegría.</p>
<p align="center">
<p align="center">Haz que no busque tanto</p>
<p align="center">ser consolado como consolar</p>
<p align="center">ser comprendido como comprender</p>
<p align="center">ser amado como amar.</p>
<p align="center">
<p align="center">Porque dando es como se recibe</p>
<p align="center">es olvidando como se encuentra</p>
<p align="center">perdonando se consigue el perdón</p>
<p align="center">y es muriendo</p>
<p align="center"><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">como se resucita a la Vida Eterna.”</span></p>
<p style="text-align: center;" align="right">(<strong>Francisco de Asís)</strong></p>
<p style="text-align: center;">Oh Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>DOMINGO 21 de abril de 2013  4º DE PASCUA/C</title>
		<link>http://csicaracas.org/wordpress/?p=350</link>
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		<pubDate>Sun, 21 Apr 2013 14:35:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilia]]></category>
		<category><![CDATA[Pascua]]></category>

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		<description><![CDATA[Textos: He 13,14-52;   Ap 7, 9, 14b-17;  Jn 10, 27-30 Estas semanas están siendo de mucha tensión para todos. Sentimos que estamos en un momento importante de la historia del país y del rumbo que va a tomar para el futuro. Probablemente, esta tensión ha absorbido buena parte de nuestra atención y nuestro tiempo. Electoralmente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Textos: He 13,14-52;   Ap 7, 9, 14b-17;  Jn 10, 27-30</strong></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Estas semanas están siendo de mucha tensión para todos. Sentimos que estamos en un momento importante de la historia del país y del rumbo que va a tomar para el futuro. Probablemente, esta tensión ha absorbido buena parte de nuestra atención y nuestro tiempo. Electoralmente, nos manifestamos como dos mitades, pero más allá de  este reparto  electoral, somos un solo país, un solo pueblo, que tiene que buscar y encontrar un modo de convivencia en justicia y en paz. Para ello, tenemos que reconocernos mutuamente como personas dignas y valiosas, sin excluir a nadie por su procedencia social o política, y, por tanto, respetarnos y apostar con confianza de que podamos construir unidos una Venezuela que todos merecemos. Desde  nuestra fe, como seguidores de Jesús, esta es la tarea  que tenemos, y a la  que nos enfrentamos, llenos de esperanza, con una fortaleza constantemente renovada por aquel que nos convoca.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">El relato del evangelio de hoy es muy breve, pero muy denso en sus pocas palabras. Según Juan, Jesús estaba paseando por el pórtico del Templo, pues era invierno, y los fariseos lo rodearon y le acosaron con preguntas. Eran preguntas para ponerlo a prueba y no para indagar la verdad. El testimonio de Jesús remite a las obras que él hace en nombre del Padre, pero no son creíbles por ellos porque no son sus ovejas. En este contexto, se inserta el relato de hoy.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Comienza con una afirmación contundente: “Mis ovejas escuchan mi voz…” Para entender a Jesús, a su mensaje, hay que ponerse en actitud de escucha.  Para vivir como seguidores de Jesús es indispensable saber escuchar, estar en actitud de escucha. Nuestro seguimiento no es una invención propia, derivada de intuiciones clarividentes. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos por su persona, llamados a seguirle. Pero para eso hay que saber escuchar, bajar los ruidos que nos aturden y nos impiden ser conscientes de la vivencia  interior y de procesar lo que Dios nos quiere decir en nuestra pequeña o gran historia. Hay que escuchar la Palabra y dejar que resuene en nosotros y, para ello, debemos de generar espacios de silencio de lo que nos distrae, de lo intrascendente.  En medio de tantos mensajes, de música que aturde y de ruido que generamos se nos hace imposible escuchar nada significativo.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La invitación es a tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús, como respuesta a su llamada.  Y no hay nada más importante que esto para mi vida.  Es mi aventura personal, la que define mi vida. “La aventura consiste en creer lo que el creyó, dar importancia a lo que él dio, defender la causa del ser humano como él la defendió, acercarnos a los indefensos y desvalidos como él se acercó, ser libres para hacer el bien como él, confiar en el Padre como él confió y enfrentarnos a la vida y a la muerte con la esperanza con que él se enfrentó.”</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Lo que nos promete Jesús es la “vida eterna”, es decir el que seamos felices desde ahora, que nuestra vida se ilumine y cobre sentido, que pueda vivirse con alegría en toda circunstancia, aun en momentos difíciles de conflictos y de persecución. Nos promete que nos acompañará siempre y que no nos dejará en la intemperie abandonados. Nos dice “nadie las arrebatará de mi mano”.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Esta es nuestra fe, confianza en la persona de Jesús, como camino al Padre, “Yo y el Padre somos uno”. En Jesús se manifiesta quién es Dios. “Dios es Jesús”.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">En todo este encuentro, a Jesús no le fue bien. Los judíos buscaron piedras para apedrearlo y, también, trataban de arrestarlo…</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Qué nos dice el evangelio de hoy para nuestras vidas, para la situación social y política que estamos viviendo? La pregunta debe de ser asumida de modo muy personal, pues no hay respuesta única ni respuesta “correcta”.  Es la búsqueda del seguidor de Jesús que busca iluminar desde su fe la realidad para entenderla, poder tomar una posición y comprometerse con un modo de estar presente y actuar.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">No pensemos que la solución está en los grandes actores políticos y que nosotros tenemos poco o nada que ver en la solución de los conflictos que nos aquejan. Nuestro modo de sentir, de entender y de actuar en la vida diaria es parte de la solución:   tender puentes,  respetarnos,  saber escuchar, reconocer que la verdad -o parte de ella- pueda estar en el otro, facilitar encuentros,  restablecer la paz, abrirnos a la amistad con el que no piensa como uno, y  tantas cosas que están en la mano de cada  uno de nosotros… Preguntémonos constantemente qué haría Jesús en la situación actual, en mi vida concreta, y, de ahí, saquemos consecuencias para nuestro proceder.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">No olvidemos de orar, para cambiar nuestros corazones, para una conversión según los valores del Reino que proclamó Jesús.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">TAREA:</span></p>
<ol start="1">
<li>Lean este breve relato en el contexto de todo el capítulo 10 de Juan. Vean los actores y sus actitudes. Saquen consecuencias para sus vidas.</li>
<li>Reciten esta Profesión de Fe o elaboren su propio “Credo” como seguidores de Jesús</li>
</ol>
<p>PROFESIÓN DE FE</p>
<ul>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo, Señor, ayuda mi poca fe.</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en Ti, el Padre con quien puedo contar siempre,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en Jesús, Camino estrecho, Verdad segura, Vida verdadera,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en el Espíritu, que me libera de la tierra.</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en la Iglesia, que dice sí a Jesús</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>y camina desde sus pecados construyendo el Reino.</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en la bondad y en la limpieza de corazón,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en la exigencia y en la pobreza,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo que el perdón es mejor que la justicia,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo que es mejor dar que recibir,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo que servirte es servir a los hombres,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo que mi vida tiene valor y sentido</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo que me quieres y me ayudas,</em></strong></li>
<li><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><em>Creo en Ti Señor, ayuda mi poca fe.  </em></strong><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;">(J. E. Galarreta)</strong><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></li>
</ul>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">DEL EVANGELIO DE JUAN (10, 27‑30)</span></p>
<p>Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen.  Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.  El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre.  Yo y el Padre somos uno. »</p>
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		<title>DOMINGO 7-04-13  /C  2° de Pascua</title>
		<link>http://csicaracas.org/wordpress/?p=345</link>
		<comments>http://csicaracas.org/wordpress/?p=345#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Apr 2013 16:08:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilia]]></category>
		<category><![CDATA[Pascua]]></category>
		<category><![CDATA[Tareas]]></category>

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		<description><![CDATA[Textos: He 5, 12-16; Ap 1,9-11, 12-13, 17-19; Jn 20, 19-31 Estamos en el Tiempo Pascual de Resurrección. Es conveniente aclarar el sentido fundamental de los  relatos de la resurrección. A diferencia de los relatos de la Pasión, los relatos sobre la Resurrección no se pueden concebir como crónicas periodísticas de descripción de hechos  que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Textos: He 5, 12-16; Ap 1,9-11, 12-13, 17-19; Jn 20, 19-31</p>
<p>Estamos en el Tiempo Pascual de Resurrección. Es conveniente aclarar el sentido fundamental de los  relatos de la resurrección. A diferencia de los relatos de la Pasión, los relatos sobre la Resurrección no se pueden concebir como crónicas periodísticas de descripción de hechos  que vieron unos ojos. Lo que cuentan no fue visto por unos ojos. Lo que cuenta Juan con su relato es el nacimiento de una fe en Jesús por la primera comunidad. Trata de mostrar que en aquella comunidad estaba presente  y actuante el Espíritu de Jesús. Estos relatos de la Resurrección son uno de los modos para afirmar la fe de la primera comunidad en el triunfo de Jesús sobre la muerte, la confirmación  de que su modo de proceder ha sido plenamente aceptado por el Padre, y que su camino es el camino que hay que recorrer para que el Reino de Dios vaya siendo implantado.</p>
<p>Pero hay que afirmar con la misma contundencia que existieron sucesos comprobables y verificables como sucesos históricos. Entre ellos:</p>
<ol>
<li>La increíble transformación de los discípulos  de Jesús, que pasan de ser un grupo llenos de miedo, que comenzaron a dispersarse, a una comunidad de seguidores de Jesús, llenos de valor, que se exponen a dar testimonio de su fe en Jesús en medio de un contexto sumamente hostil.</li>
<li>El nacimiento de una &#8220;fe&#8221; nueva, con profundas diferencias de la fe heredada de sus padres, que  será capaz de formularse de modo propio.</li>
<li>La afirmación de los discípulos como testigos de su  fe en Jesús, que les llevó a dar testimonio de su vivencia por el mundo, hasta dar su propia vida por ello.</li>
</ol>
<p>Podemos recorrer el texto del evangelio de  Juan que tiene los elementos en donde se sitúa el nacimiento de la fe en Jesús Resucitado:</p>
<ul>
<li>El miedo a los que dieron muerte a Jesús. Vivían con las puertas cerradas, frustrados por el “fracaso” de Jesús.</li>
<li>El primer mensaje  de Jesús, cuando se les aparece: “La paz esté con ustedes”, de modo insistente.</li>
<li>La alegría que les invadió esa presencia nueva presencia de Jesús Resucitado.</li>
<li>El envío: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.  La experiencia del Resucitado desemboca  en misión.</li>
<li>La recepción del Espíritu Santo, con poder para dar vida y dar testimonio de Jesús.</li>
<li>. A los discípulos que fueron testigos de lo que acaeció en Jerusalén no les fue nada fácil llegar a experimentar la fe en el Resucitado. La evidencia brutal de la crucifixión de Jesús fue demasiado terminante: todo se acabó, no hay vuelta atrás. Llegaron a experimentar la presencia de Jesús a pesar de haber visto lo que vieron.</li>
<li>Con el caso de Tomás, la no necesidad de ver para tener fe Por eso, “…dichosos los que creen sin haber visto”, de modo que como Tomás podamos llegar a formular su profesión de fe: “¡Señor mío y Dios mío!</li>
<li>La invitación a creer para que tengamos vida en su nombre.</li>
</ul>
<p>En nuestro caso, nos vamos a preguntar: <strong>¿Cómo experimentamos la resurrección de Jesús en nuestras vidas?  </strong>Es una pregunta básica  que la debemos formular en el fondo de  nuestro corazón.</p>
<p>Enumeremos tentativamente algunas posibles respuestas:</p>
<ol>
<li>La experiencia  de una <strong>gran confianza en la vida</strong>. El sentir que no estoy solo, que no estamos perdidos. Tenemos a un Dios que nos acoge y nos espera. No importa cuál sea  la trayectoria de nuestra vida. Siempre podemos contar con su perdón. Sintamos eso de  “La paz esté con ustedes”</li>
<li>La  experiencia de la <strong>libertad</strong>. No nos sentimos esclavos sino hijos.  Libertad ante la vida y la muerte. Experiencia de que el amor es más fuerte que la muerte. Que la vida es mucho más que esta vida. Vivir haciendo el bien es el modo de trascender los límites  de esta vida biológica y de los  que  impone el tiempo.</li>
<li>La  experiencia  del <strong>compromiso,  de la generosidad gratuita</strong>, en medio de un mundo donde todo se tasa comercialmente. Compartir y experimentar la solidaridad; expandir la experiencia de la familia a círculos sociales más amplios, donde todos pueden tener cabida. Y descubrir en todas ellas la presencia y la acción de Dios que actúa y trabaja.</li>
<li>La  experiencia centrada en <strong>cómo enfrentar la muerte</strong>; muerte de las personas queridas y nuestro propio morir. En medio del dolor de la separación que se sienta la confianza que no se quiebra. La vida no se termina acá. Ésta es el comienzo de ella.</li>
<li>La experiencia de comenzar a <strong>relacionarse con Dios de una manera diferente</strong>, de modo que se desarrolle una <strong>“pasión por Dios”</strong>, el Padre bueno y cercano que está apasionado por la vida de los hombres, que busca la vida de todos.  En consecuencia, somos afectados profundamente por la violencia generalizada. No nos dejan ni tranquilos ni indiferentes las muertes violentas, la negación de oportunidades de vida (salud, educación, vivienda, trabajo digno,…), que nos ponen en movimiento.</li>
<li>La experiencia de sentir que la <strong>alegría es el clima</strong> en el que estamos sumergidos. Alegría esperanzada en contraposición a la tristeza por falta de sentido y de  horizontes. La alegría pascual no es cualquier alegría, fruto de la complacencia del propio bienestar, ajenos al dolor de los demás y olvidado de los mismos. Se basa en la convicción de que Dios quiere la vida, la justicia y la felicidad de los excluidos, y trabaja por ello, invitándonos a nosotros a unirnos en esta misión.</li>
<li>La experiencia de <strong>ser consolados,</strong> cuando las circunstancias  de la vida nos aprietan, cuando todo se vuelve negro y no vemos salidas. Experimentamos cómo un rayo de luz y esperanza se cruza en nuestro camino. Junto a esto, la experiencia de <strong>ser consoladores</strong>, con una palabra  oportuna, con un apoyo desinteresado, con una acompañamiento cercano.</li>
<li>La experiencia de <strong>ser testigos del Resucitado.</strong> La experiencia pascual nos hace salir de nosotros mismos. Nuestra  vivencia pascual en nosotros, quizás, deba de suscitar y provocar en nuestro entorno esta pregunta: “¿Qué te mueve en la vida a ti que la vives de esa manera?” O alguna otra similar. Una vivencia en nosotros del Resucitado no debiera de pasar desapercibida. En ese sentido, pasamos a ser “luz del mundo y sal de la tierra”, sin muchos discursos y prédicas, sino por desborde de la realidad gozosa que estamos viviendo que se hace sentir en nuestro entorno.</li>
</ol>
<p>¿Con qué otro modo de experimentar la Resurrección nos hemos visto afectados? Recorramos nuestra vida para ver los nuevos modos de ser feliz con que hemos sido afectados.</p>
<p><strong>TAREA:</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li><strong>1.     </strong>Lean el relato de Juan, despacio. Es conveniente repetir la lectura para que los detalles cobren relevancia y sean tomados en cuenta. Consideren cómo los discípulos pasan del miedo a la paz; de tristeza a gozo; de la frustración a la confianza; de la incredulidad a la fe. Consideren, también, lo que el Resucitado ha hecho en mi vida. Y den gracias por todo ello.<strong></strong></li>
<li><strong>2.     </strong>Repitamos, una y otra vez, como un rosario, las palabras de Tomás: ¡“Señor mío y Dios mío”! Esta tarea puede hacerse en un espacio de silencio o en medio del trajín del día.<strong></strong></li>
</ol>
<p><strong>DEL EVANGELIO DE JUAN ( 20; 19-31)</strong></p>
<p>Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:- Paz a vosotros.</p>
<p>Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: &#8211; Paz a vosotros. Como el Padre me envió, así también os envío yo.</p>
<p>Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: &#8211; Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se los retengáis les quedan retenidos.</p>
<p>Tomás, uno de los doce, llamado &#8220;el Mellizo&#8221; no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:</p>
<p>- Hemos visto al Señor.</p>
<p>Pero él les contestó: &#8211; Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.</p>
<p>A los ocho días, estaba otra vez dentro los discípulos, y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: &#8211; Paz a vosotros.</p>
<p>Luego dijo a Tomás: &#8211; Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.</p>
<p>Contestó Tomás: &#8211; ¡Señor mío y Dios mío!</p>
<p>Jesús le dijo: &#8211; ¿Porque me has visto has creído?. Dichosos los que crean sin haber visto.</p>
<p>Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Esto se ha escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.”</p>
<p><strong>De la Primera Carta a  los Corintios</strong></p>
<p>“Los judíos pedían milagros y los griegos sabiduría. &#8211; Pero nosotros creemos en Jesús crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los griegos: para nosotros, Salvación de Dios.</p>
<p>Porque lo más necio de Dios es más sabio que lo más sabio de los hombres. Esto no es cosa de sabios ni de poderosos. &#8211; Dios ha elegido a lo necio del mundo para confundir a los sabios, a lo más débil del mundo para confundir a los poderosos.</p>
<p>Para que nadie se gloríe de sí mismo, sino de la gracia de Dios. &#8211; De Él nos viene que estemos en Cristo Jesús, porque a Jesús lo hizo Dios, para nosotros, Sabiduría, Justicia y Salvación.</p>
<p>Por tanto, nosotros nos gloriamos solamente en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual estála Salvación,la Vidayla Resurrección.- Demos gracias a Dios Padre por Jesucristo, nuestro Señor.”</p>
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		<title>VIGILIA PASCUAL – Sábado Santo / C</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Mar 2013 00:22:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilia]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>

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		<description><![CDATA[VIGILIA PASCUAL – Sábado Santo / C            30-3-2013   La liturgia del Sábado Santo está pensada como vigilia, es decir, para pasar en oración la noche hasta que se asome la aurora. No vamos a estar toda la noche, pero sí vamos a seguir disfrutando de este espacio de oración y de celebración del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>VIGILIA PASCUAL – Sábado Santo / C            30-3-2013</strong></p>
<p><strong></strong><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </strong></p>
<p>La liturgia del Sábado Santo está pensada como vigilia, es decir, para pasar en oración la noche hasta que se asome la aurora. No vamos a estar toda la noche, pero sí vamos a seguir disfrutando de este espacio de oración y de celebración del “paso” del Señor de la muerte a la vida y, por tanto, del paso del Señor por medio de esta comunidad de creyentes y por la propia vida de cada uno de nosotros. Celebramos la presencia de Jesús Resucitado, vivo en medio de nosotros. Como escucharon las mujeres que fueron al sepulcro, “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado”.  Es pues éste motivo de gran gozo y de plena alegría.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p>Para dar sentido a este acontecimiento central de nuestra fe, se nos presentan en la liturgia un conjunto de símbolos de nuestra  cotidianidad que nos dicen mucho sobre lo que celebramos hoy, a Cristo Resucitado. Se comienza con la <strong>“luz”.</strong> Jesús resucitado es luz para el mundo. La oscuridad ha quedado superada pero requiere la cooperación de todos para que esa luz ilumine los conflictos entre los países o dentro de los países. Hoy hemos conocido que Corea del Norte se ha declarado en estado de guerra (guerra nuclear) poniendo en posible peligro la vida de miles o millones de personas. En casa, estamos en  campaña electoral donde está  en juego modos diversos de concebir el país y el futuro de todos los venezolanos, en especial de las mayorías crecientes  de pobres. Para entender que el Resucitado es “luz”, nos tenemos que referir a la vida de Jesús de Nazaret, y en su vida, en sus gestos, en sus palabras encontraremos el camino luminoso que necesitamos.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p><strong>La Palabra</strong> es otro de los símbolos que se nos presenta en la celebración de hoy. Como decíamos en la homilía del Jueves Santo, en la Palabra se hace presente plenamente el Señor, sobre todo si la Palabra es compartida  en comunidad de creyentes. De ahí la estrecha relación de la Palabra con el pan y el vino de la Eucaristía. Al recibir la Palabra o cuando comulgamos, el Señor se hace presente en nosotros para asimilarnos y hacernos imagen suya, en nuestro modo de ser, en nuestro estilo de  vida y de relacionarnos con los demás. Hoy la Palabra nos habla de que tengamos fe, que superemos los miedos y que nos llenemos de confianza, para anunciar con fuerza que Jesús Resucitado está en medio de nosotros. El Resucitado nos envía a anunciar esta realidad para que el mundo sea más humano, para que los conflictos se puedan resolver en diálogo, que “hablando se entiende la gente”, superando la cultura  de violencia y muerte que  afecta a tantos espacios de la vida nacional, y, de modo doloroso, a tantas familias que pierden a sus hijos en esta locura como en un festival de muerte, al que nos hemos ido acostumbrando.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p><strong>El agua</strong>. Con ella fuimos bautizados, simbolizando el paso de la muerte a la vida y a la incorporación a una comunidad de creyentes en Cristo. Hoy muchos de ustedes vienen a la bendición del agua. Tengo una buena noticia: toda agua está bendita por Dios desde el comienzo de la Creación. Una segunda buena noticia: que el agua que se va a bendecir hoy debe conectarse con el acontecimiento de la Resurrección. Su uso debe ser una referencia a Jesús Resucitado, es decir, a la vida, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. No hay ningún poder mágico en esa agua, sino un constante recuerdo de que nuestras vidas tienen que  estar sintonizadas con el acontecimiento de Jesús de Nazaret, el Resucitado que está presente en medio de nosotros.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p>Con respecto al relato del evangelio de hoy. Se resalta que las mujeres, las Marías y Juanas, ocupan el centro del relato. Ellas tienen la iniciativa de cuidar el cuerpo del Señor Jesús. Van a su encuentro en la tumba y, en la tumba, no lo encuentran. Reciben la noticia de que “ha resucitado”. Su desconcierto, su miedo se transforme en gozo. Estas mujeres son las que muestran espíritu de iniciativa y procesan con fe esta experiencia.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p>En un segundo momento del relato, regresan a donde se encuentran los Once discípulos, frustrados y encerrados. Cuentan lo que  les ha sucedido y no les creen: “Todas  estas palabras les parecían desvaríos y no les creían”.  A pesar de que estaba anunciado por el mismo Jesús, los discípulos son duros de creer. Y más, si el anuncio viene dado por un grupo de mujeres. Son mujeres las que dan el anuncio más importante de todos los tiempos. El Señor Jesús ha Resucitado.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p>Solamente el discípulo Pedro reacciona. Sale corriendo al sepulcro y, al verlo vacío, regresa a  casa asombrado.<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<p>Tenemos el riesgo de volvernos sordos y ciegos a la presencia del Resucitado. Es conveniente  que tratemos de responder honradamente este conjunto de preguntas que todo seguidor de Jesús debiera plantearse en su vida:<span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"> </span></p>
<ul>
<li><em style="font-size: 13px; line-height: 19px;">“ ¿Cómo nos encontraremos con él, si no alimentamos el contacto vivo con su persona, si no captamos bien su intención de fondo y nos identificamos con su proyecto de una vida más digna y justa para todos?</em></li>
<li><em style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Cómo nos encontraremos con «el que vive», ahogando entre nosotros la vida, apagando la creatividad, alimentando el pasado, autocensurando nuestra fuerza evangelizadora, suprimiendo la alegría entre los seguidores de Jesús?</em></li>
<li><em style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Cómo vamos a acoger su saludo de «Paz a vosotros», si vivimos descalificándonos unos a otros? ¿Cómo vamos a sentir la alegría del resucitado, si estamos introduciendo miedo en la Iglesia? Y, ¿cómo nos vamos a liberar de tantos miedos, si nuestro miedo principal es encontrarnos con el Jesús vivo y concreto que nos transmiten los evangelios?</em></li>
<li><em style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Cómo contagiaremos fe en Jesús vivo, si no sentimos nunca «arder nuestro corazón», como los discípulos de Emaús? ¿Cómo le seguiremos de cerca, si hemos olvidado la experiencia de reconocerlo vivo en medio de nosotros, cuando nos reunimos en su nombre?</em></li>
<li><em style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Dónde lo vamos a encontrar hoy, en este mundo injusto e insensible al sufrimiento ajeno, si no lo queremos ver en los pequeños, los humillados y crucificados?</em></li>
<li><em style="font-size: 13px; line-height: 19px;">¿Dónde vamos a escuchar su llamada, si nos tapamos los oídos para no oír los gritos de los que sufren cerca o lejos de nosotros?”</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(J.A. Pagola)</em></p>
<p>Evangelio (Lc 24,1-12)</p>
<p>El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado. Recuerden que cuando estaba todavía en Galilea les dijo: ‘Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado y al tercer día resucite’”. Y ellas recordaron sus palabras.</p>
<p>Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María (la madre de Santiago) y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían.</p>
<p>Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo vio los lienzos y se regresó a su casa, asombrado por lo sucedido.</p>
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		<title>JUEVES SANTO  – C –</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Mar 2013 16:57:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[JUEVES SANTO  – C –         28-3- 2013 El evangelio de hoy comienza de modo solemne: “…sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar  de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Habla de la “hora”, momento culminante de su vida; momento de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>JUEVES SANTO </strong><strong> – C –         28-3- 2013</strong></p>
<p><span style="font-size: 13px;">El evangelio de hoy comienza de modo solemne: “…sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar  de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.</span></p>
<p>Habla de la “hora”, momento culminante de su vida; momento de recapitular todo su proyecto de vida, su misión,  para pasar al Padre. Habla de su amor a los suyos, de la densidad de su amor, pues los ama hasta el extremo de dar su vida. En este contexto, el evangelista Juan presenta la cena y lo que va a acontecer en ella.</p>
<p><span style="font-size: 13px;">El final del evangelio que hemos leído termina de encerrar el mensaje de lo que nos quiere trasmitir el evangelista. “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?&#8230;Pues si yo, que soy Maestro y Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben de lavarse los pies unos a otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también, ustedes lo hagan”.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Juan, en la última cena de Jesús,  omite el relato eucarístico y pone la escena de Jesús lavando  los pies a los discípulos. Algo importante nos quiere decir el evangelista. Lavar los pies era un servicio propio de los esclavos. Jesús quiere manifestar que su presencia entre los discípulos es de servicio. Es lo que Jesús hizo toda su vida y, ahora, quiere refrendarlo con este gesto simbólico, para que no haya lugar a dudas. Juan quiere que quede claro que, en este gesto, Cristo está tan presente como en la celebración de la eucaristía.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">De este modo, Juan quiso recuperar para la última cena el carácter de recuerdo de Jesús como don, como entrega. &#8220;Yo estoy entre vosotros como el que sirve.&#8221;  Lo que Jesús quiso decirnos en estos gestos es que él era un ser para los demás, que el objetivo de su existencia era darse; que había venido no para que le sirvieran, sino para servir a todos.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Tenemos que hacer un esfuerzo por descubrir el verdadero significado de la eucaristía a la luz del lavatorio de los pies. En el partir y repartir el pan, “esto es mi cuerpo”,  Jesús se da para que lo asimilemos, se funde con nosotros para que seamos otros cristos que, a su vez, se den en servicio a los demás. Con la sangre que se da de beber a todos, Jesús se da como vida, que regala paz y fortaleza. Comer materialmente el pan y beber literalmente la sangre, no es más que un signo (sacramento) de la adhesión a Jesús, que es lo verdaderamente importante. Se trata de </span><strong style="font-size: 13px;">identificarse con su manera de ser hombre</strong><span style="font-size: 13px;">, resumida en el servicio a los demás hasta deshacerse por ellos.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Hemos repetido, no pocas veces, que “Jesús no es Dios”, sino que “Dios es Jesús”. Es decir, que no conocemos a Dios sino en Jesús, que Jesús es el rostro vivo de Dios, su revelación. Pues bien, esta actitud de Jesús lavando  los pies de sus discípulos, trastoca la idea de Dios &#8220;Señor&#8221; al que hay que servir. Dios se manifiesta en Jesús como el que sirve, el que se preocupa de la felicidad de los hombres, que actúa a favor de cada uno de ellos, que se pone a su nivel, transformándolo desde abajo. Jesús hace presente a un Dios  como servidor del hombre. Dios es el pan y vino de la vida, y eso lo hemos descubierto en Jesús.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Tenemos el peligro de reducir este relato de Juan del lavatorio de los pies a la Eucaristía, y pensar que Jesús es pan solamente en la eucaristía. Sería un peligroso reduccionismo. Jesús, su palabra, sus hechos, sus valores, su muerte &#8230; todo Jesús es nuestro Pan, y de ahí que por eso la Eucaristía es nuestro pan, porque ahí nos alimentamos muy especialmente de Jesús, nuestro Pan, nuestro, vino, nuestra agua, nuestro Espíritu. </span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Otro peligro, en el que solemos caer con frecuencia, es el reducir la celebración de la cena del Señor como la “presencia de Cristo en el Santísimo Sacramento” y, por tanto, concentrarnos en la adoración de Santísimo Sacramento, desligada de la vida de Jesús de Nazaret y de su presencia viva como Señor Resucitado.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Jesús es el que alimenta nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro servicio. Nos alimentamos de Él. Nos alimentamos de su Palabra, que la encontramos en los relatos evangélicos, y de su Espíritu, que se nos da muy especialmente en la reunión de los  hermanos, cuando compartimos la Palabra, cuando comemos juntos su pan y bebemos su cáliz.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Resumiendo: El lavatorio de los pies, da el sentido último de la eucaristía: ponerse a los pies de todos, ofrecerse, integralmente, para ser pan para todos.  Y con unas palabras de un maestro espiritual (Panikkar), &#8220;No es que en la Eucaristía el pan se transforme en Cristo, sino que Cristo es pan, y como tal se le reconoce en la liturgia eucarística&#8221;.  Y al comulgar nosotros aceptamos ser pan, grano triturado y entregado para la vida del mundo. Sin esta dimensión de compromiso, de entrega al servicio, ni la vida ni la pasión de Jesús, ni nuestra vida ni la celebración de la eucaristía tienen ningún sentido.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;">La  celebración del Jueves Santo no termina en la contemplación de Jesús o en la adoración del Santísimo Sacramento, termina en la Misión: “Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><strong>[Comentarios consultados: Fray Marcos y J.E. Galarreta]</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DEL EVANGELIO DE JUAN ( 13: 1-15)</p>
<p>Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que  estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: « Señor, ¿tú lavarme a mí los pies? » Jesús le respondió: « Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde. » Le dice Pedro: « No me lavarás los pies jamás. » Jesús le respondió: « Si no te lavo, no tienes parte conmigo. » Le dice Simón Pedro: « Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza. »  Jesús le dice: « El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos. »  Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: « No están limpios todos. »  Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: « ¿Comprenden lo que he hecho con ustedes?  Ustedes me llaman &#8220;el Maestro&#8221; y &#8220;el Señor&#8221;, y dicen bien, porque lo soy.  Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros.  Porque les he dado ejemplo, para que también ustedes hagan como yo he hecho con ustedes”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>YO SERÉ VUESTRO PAN Y VOSOTROS MI CUERPO </strong> por  <a href="http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/itemlist/user/56-florentinoulibarri.html">Florentino Ulibarri</a></p>
<p>Hoy es día de celebración y promesas,</p>
<p>por eso os he reunido, amigos y amigas,</p>
<p>y quiero que comprendáis lo que hago.</p>
<p>Estaré con vosotros siempre,</p>
<p>en cualquier lugar y a cualquier hora.</p>
<p>Es mi palabra más entrañable y segura.</p>
<p>Seré vuestro horizonte y camino de vida,</p>
<p>la luz que alumbre vuestras noches y días,</p>
<p>el agua que os refresque en vuestras fatigas,</p>
<p>la puerta que os dé entrada y acogida,</p>
<p>la raíz vitalizadora de todas vuestras empresas,</p>
<p>el amigo y guía que siempre os hará compañía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero también seré, y que no os pille de sorpresa,</p>
<p>el fuego que acrisole vuestro ser y pertenencias,</p>
<p>el viento que os empuje siempre fuera,</p>
<p>la verdad que rompa todos vuestros esquemas,</p>
<p>el ladrón que os adelgace a cualquier hora,</p>
<p>y el Señor que os quiere caminando en la tierra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y ésta es la fórmula de mi definitiva alianza</p>
<p>con vosotros y la Humanidad entera:</p>
<p>Vosotros seréis mi cuerpo visible que acoge</p>
<p>y mi sangre que lava y da vida;</p>
<p>y yo seré el pan que os alimente</p>
<p>y el vino que os alegre e ilusione siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo alimentaré vuestro cuerpo y esperanza,</p>
<p>os daré ternura y fortaleza,</p>
<p>mantendré vuestra llama de amor viva,</p>
<p>fecundaré vuestras entrañas yermas</p>
<p>para que podáis crecer y madurar</p>
<p>y gozar, así, la plenitud y mi gracia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vosotros elevaréis, allí donde viváis,</p>
<p>el signo de un Dios que es todo amor,</p>
<p>pan hecho carne, vino que es mi sangre,</p>
<p>palabra corporal, verdadera y buena,</p>
<p>encarnación en esta historia.</p>
<p>¡Misterio de intimidad humana y divina!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vosotros seréis, en adelante, mi pascua,</p>
<p>mi presencia viva, libre y liberadora,</p>
<p>mis sacramentos en la tierra,</p>
<p>los continuadores de mi obra,</p>
<p>la buena noticia que todos anhelan,</p>
<p>la primicia de lo que os espera.</p>
<p>Seréis mis brazos para estrechar soledades,</p>
<p>mi boca para clamar contra seculares injusticias</p>
<p>que se clavan en la carne de los más débiles,</p>
<p>mis pies para salir tras los que se pierden,</p>
<p>mis ojos para repartir alegría,</p>
<p>mis oídos para escuchar los gritos y silencios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Seréis mi corazón para latir al unísono</p>
<p>con quienes están heridos y desfallecen,</p>
<p>mis hombros para hacer posible la acogida</p>
<p>a los que llegan cansados y sin fuerzas.</p>
<p>Y, sobre todo, seréis mi amor y ternura</p>
<p>gratuitos y que no se agotan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y yo estaré con vosotros todos los días.</p>
<p>A cualquier hora y en cualquier lugar.</p>
<p>Siempre. Es mi palabra y mi promesa.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Domingo 3 de marzo de 2013     CUARESMA 3/C</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Mar 2013 04:25:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[T E X T O S: Ex 3, 1-15; 1Cor 10, 1-6, 10-12; Lc 13, 1-9 Estamos viviendo una situación única en la Iglesia Católica. La renuncia del Papa Benedicto XVI ha dejado vacante por unos días la Sede Apostólica. A su vez, la proximidad de un Conclave de Cardenales para la elección del nuevo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong style="font-size: 13px; line-height: 19px;">T E X T O S: Ex 3, 1-15; 1Cor 10, 1-6, 10-12; Lc 13, 1-9</strong></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Estamos viviendo una situación única en la Iglesia Católica. La renuncia del Papa Benedicto XVI ha dejado vacante por unos días la Sede Apostólica. A su vez, la proximidad de un Conclave de Cardenales para la elección del nuevo Papa, nos pone a hacer cábalas sobre el perfil y la persona que va a ocupar la Sede romana. Hay  terreno para especular y divagar sobre el resultado de la elección. Pero, también, es momento para reflexionar sobre lo que verdaderamente queremos que sea la Iglesia, a partir de nuestra realidad actual.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Como punto de partida hay que aclarar que el objetivo de la Iglesia no puede ser la vuelta al pasado para preservar modos y formas que han perdido vigencia. Es verdad que hay que volver a las fuentes que manan del Evangelio pero para cobrar luz y fuerzas en orden a responder a los desafíos del mundo en que vivimos y a las preguntas complejas que nos interpela la realidad. </span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">No estamos llamados a lamentarnos, alimentando un pesado pesimismo, ni a quedarnos de brazos cruzados para ver pasar los acontecimientos y sentirnos inmunes a sus demandas.  No queremos ser sobrevivientes de un supuesto glorioso pasado. Hoy día, estamos llamados a buscar cómo seguir profundizando en el mensaje evangélico y en crear nuevas formas para llegar a este mundo, tremendamente enredado,  donde se van cerrando horizontes de trascendencia. La Iglesia, nosotros como comunidad cristiana, estamos llamados a renovarnos para poder comprometernos enteramente.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Los medios de comunicación nos llenan de noticias, de rumores y de sucesos laudables o de perversiones inaceptables. Nos ponen sobre el tapete temas viejos saldados y otros nuevos pendientes que, de algún modo, van a ponerse en las manos del nuevo Papa. Sin quitarles vigencia a ellos, y no dudo que serán atendidos, hay un tema que es la razón de ser de la Iglesia que debe de tener primacía permanente y debe ocupar el centro de atención de todo fiel y de los guías de la Iglesia.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La Iglesia tiene como misión la de ser testimonio vivo del amor de Dios por la humanidad, concretada ésta en la persona del Señor Jesús, que se hizo uno con nosotros, y con su vida nos mostró el rostro de Dios, Padre bueno y cercano. Su mensaje se resume en el Sermón de la  Montaña, las Bienaventuranzas. Sus parábolas nos muestran cómo es su corazón.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Dos ejemplos: en la parábola del Juicio a las Naciones (Mt. 25) nos muestra la identificación estrecha de su persona con los débiles y desposeídos, de modo que todo lo que hagamos con ellos (con los hambrientos,  sedientos, emigrantes, desnudos, enfermos, encarcelados) lo hacemos directamente con él. Y, al contrario, con lo que dejemos de hacer por uno de ellos, dejamos de hacer directamente con él. La segunda parábola (Lc 15) es la del Hijo Pródigo o, más bien, la del  Padre que no se cansa de esperar a su hijo y que lo recibe con gran gozo, preparándole un espléndido banquete de bienvenida.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La razón de ser y la misión fundamental de la Iglesia, la de nosotros como comunidad eclesial, consiste en mostrar al mundo el verdadero rostro de Dios como Padre, manifestado en Jesús, y  el compromiso de humanizar la vida de los hijos, para que todos seamos y vivamos felices. En esto se resume nuestro ser cristiano, el pertenecer a la Iglesia Católica, compartiendo una misma fe. Todos los enredos, problemas, situaciones a ser aclaradas vienen después de que este núcleo fundamental de nuestra fe esté definido y asumido en nuestra vida.  En el caso de que no atendamos o pasemos por alto el núcleo fundamental de nuestra fe,  los problemas y situaciones que pongamos por delante corren el riesgo de un tratamiento distorsionado e inadecuado.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Para ser honrados con nuestra realidad compleja y con nuestra Iglesia, como comunidad de creyentes en Jesús, nos tenemos que poner a la escucha honesta y permanecer abiertos a lo que el Espíritu nos va  iluminando y empujando. En las respuestas que vayamos dando, en fidelidad creativa, iremos configurando lo que va a ser la Iglesia en el futuro. Confiamos en que el nuevo Papa va a ser una bendición de Dios para la Iglesia y para el mundo, pero tengamos en cuenta que lo que va a ser el futuro de la Iglesia, de su fe, está siendo gestada por la fe que profesamos hoy nosotros.  Es decir, la comunidad cristiana de hoy está definiendo cuál va a ser la fe de la Iglesia de las futuras generaciones. ¡Gran responsabilidad!</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">En el relato del evangelio de hoy, está la parábola de la Higuera Estéril  da mucho que pensar y viene al punto para examinar y cuestionar nuestra vida de fe. ¿Qué hace un árbol plantado para que dé fruto si vemos que año tras año se llena de hojas pero que no aparecen los frutos? Ocupa un lugar en el huerto, se alimenta con los nutrientes del suelo, demanda cuidados y tiempo del viñador. Lo lógico es que lo cortemos. Pero aparece un defensor del árbol, el viñador, que se compromete a redoblar sus esfuerzos y cuidados para salvarlo. ¿Qué nos  dice la  parábola? En la Tarea vamos  a poner algunas preguntas provocadoras:</span></p>
<p>TAREA:</p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">1. Lean la parábola del evangelio y traten de contrastar con su vida.</span></p>
<p>“Imaginarse a sí mismo como una espléndida higuera, frondosa, de ramas abundantes y preciosas</p>
<p>hojas, bien cuidada, bien abonada, bien regada&#8230; quizá orgullosa de todo ello. Y buscar entre las</p>
<p>hojas, a ver si hay frutos, a ver si la cantidad y a calidad de los higos corresponde a los cuidados</p>
<p>recibidos”.</p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">2. Preguntas provocadoras:</span></p>
<ul>
<li>Decimos que tenemos fe en Dios, ¿qué frutos produce esta fe en nosotros, en nuestra  familia, en la profesión, en la sociedad?</li>
<li>Por pertenecer a la comunidad cristiana ¿hay en mi vida: bondad, compasión,  solidaridad con el pobre, capacidad de entrega incondicional?</li>
<li>¿Pensamos que por el mero hecho de que cumplimos ciertas normas de conducta y de cumplimiento ya estamos justificados, sin cuidarnos de producir frutos de respeto, solidaridad, cariño en nuestro entorno?</li>
</ul>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">3. Tengamos presente que hay siempre un viñador que nos defiende…</span></p>
<p><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">DEL EVANGELIO DE LUCAS (13, 1-9)</span></p>
<p>En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: &#8211; ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han acabado así?. Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.</p>
<p>Les dijo esta parábola:  &#8211; Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo  encontró. Dijo entonces al viñador: &#8220;Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?&#8221; Pero él le respondió: &#8220;Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.&#8221; »</p>
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		<title>Domingo 24 de febrero de 2013   DOMINGO 2/C</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Feb 2013 16:20:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[T E X T O S: Gen 15, 5-16; Fil 3, 17-4,1; LC 9, 28-36 En el aniversario de los 65 Años de la fundación de la Banda de Guerra del Colegio es tiempo propicio de agradecimiento al Señor por los abundantes frutos que ha producido en los alumnos y familias del Colegio. Es también [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>T E X T O S</strong><strong>: Gen 15, 5-16; Fil 3, 17-4,1; LC 9, 28-36</strong></p>
<p>En el aniversario de los 65 Años de la fundación de la Banda de Guerra del Colegio es tiempo propicio de agradecimiento al Señor por los abundantes frutos que ha producido en los alumnos y familias del Colegio. Es también momento de agradecer a tantos educadores que han servido y apoyado la formación de los  jóvenes. Cantaremos al final el Himno de la Banda Ignaciana. Afirmaremos nuestra  fe en Jesucristo, el temple y valor ignacianos, los ideales  de justicia y servicio, sus consignas de: disciplina, sacrificio y honor, su amor a la verdad, la justicia y la libertad. Con el reconocimiento de la comunidad ignaciana, sigan el camino trazado en estas décadas, estense siempre atentos a los nuevos tiempos y sensibilidades para seguir dando una respuesta generosa, donde prive el servicio en gratuidad y la pasión ignaciana.</p>
<p>Concentrémonos ahora en el evangelio de hoy. Sabemos que el género literario de los evangelios no es el histórico, donde se relatan sin más hechos que pueden ser verificados. En este caso de la Transfiguración, el texto original de base parece ser un suceso frecuente de Jesús en oración, como aparece tantas veces en los evangelios. Jesús llevaba consigo a los discípulos más cercanos y se ponía a orar lleno de Dios. Sobre esta base, el evangelista monta una gran manifestación de Dios (“teofanía”).  La presencia en el texto de Moisés  y Elías, la nube y la voz refuerza la presencia  de Dios. Además, todo el texto está orientado a hacer una profesión de fe en Jesús: “Este es mi Hijo, mi escogido: escúchenlo”.</p>
<p>El relato presente está  situado en un momento sumamente importante en la vida de Jesús al enfrentarse a la decisión de subir a  Jerusalén.  Hasta ese momento,  Jesús se hace presente en las aldeas de Galilea y de su entorno. Aunque su predicación y sus signos eran molestos para la religión oficial, no representaban una amenaza mortal para el sistema. Hacerse presente, predicar y hacer signos de liberación en el corazón del poder religioso, Jerusalén, cobra un nuevo significado de confrontación directa con las autoridades, sobre todo si lo hace en el Templo. Decisión que  lo puede llevar, y lo lleva, a la muerte.</p>
<p>Jesús  entra en uno de los discernimientos más decisivos de su vida y, por ello,   busca luz en la oración con el Padre. Recuerden que también busca esa luz en los cuarenta días de desierto, cuando tiene que tomar la decisión de lanzarse  a la misión o regresar a seguir siendo artesano en Nazaret. Otro tanto, sucede en la escena de la oración de Getsemaní, cuando decide  permanecer fiel a la misión encomendada por el Padre y enfrentar la muerte.</p>
<p>Pues bien, Jesús hará frente al riesgo de subir a Jerusalén, puesto que su misión es proclamar la Buena Nueva del reino, a pesar de que este riesgo lo lleve a ser rechazado y crucificado. En el relato, parece que los discípulos  seguían sin entender mucho del momento  que vivía Jesús, pues estaban rendidos de sueño y lo que se les ocurre es proponer la construcción de tres  chozas para quedarse allá. El evangelista  apunta que no sabían lo que decían. Ciertamente no los deja muy bien parados.</p>
<p>En el fondo lo que plantean los evangelios constantemente es la pregunta de “¿quién es Jesús?  Esta pregunta fundamental para las primeras  comunidades cristianas, lo sigue siendo para nosotros. La fe en Jesús es el comienzo y fundamento de toda vida cristiana. Entonces, debemos de hacernos la pregunta: y para nosotros, ¿quién es Jesús? Probablemente, va a tener diversas respuestas, por ejemplo: a) el que soluciona problemas o al menos a quien acudo en caso de necesidades personales o familiares; b) el que tiene buenos consejos que me ayudan en mi caminar…; c) otros que puedo considerar; d) finalmente, lo que dice la voz que sale de la nube: “Este  es mi Hijo, mi escogido: escúchenlo”.  Esta última respuesta supone en nosotros una actitud permanente de escucha, de búsqueda y de indagación sobre cuál es el camino que nos va señalando Jesús para nuestras vidas. Ser  cristiano no es una pertenencia pasiva a un grupo, sino un seguimiento a la persona de Jesús.</p>
<p>Este seguimiento es algo personal. Tiene que ver con lo que dijo, con el modo de relacionarse con los más pequeños y excluidos, con la libertad con que se acercaba a la gente de “mala” reputación,  cobradores de impuestos del imperio,  prostitutas,  excluidos sociales como los enfermos de lepra o a multitudes hambrientas de  Buena  Noticia para sus  vidas. Es decir, se trata de que veamos a Jesús en su vida cotidiana y en las relaciones que establecía, los valores que apreciaba, la sensibilidad que mostraba ante el sufrimiento de la gente. Estas son actitudes de vida al alcance de todos. Nuestra fe es una invitación constante a seguir sus  pasos y a fiarnos de Jesús. Ante todo, es esta experiencia la que nos marca como cristianos.</p>
<p>Tengamos en cuenta que según respondamos a la pregunta de “¿quién es Jesús? Estaremos también definiendo quien es nuestro Dios, puesto que la aceptación de Jesús, Hijo, es  la aceptación del Dios, Padre.</p>
<p>Se trata del Dios que nos revela Jesús. Comprobemos si nuestra imagen de Dios se compagina con la que nos transmite Jesús, o proviene de otras fuentes “no cristianas”.  En Jesús conocemos a Dios. Abramos, pues, nuestros sentidos todos para escuchar  a Jesús.</p>
<p><strong>TAREA</strong></p>
<ol start="1">
<li>Contemplación del relato. Lean      despacio y repitan las palabras para que tengan significado para ustedes.      Contemplen a las personas y se sitúan en medio de ellas. Escuchen lo que      dicen y digan también su palabra.</li>
<li>Lectura del evangelio de Lucas      cap. 9, que entre otras contiene: Misión de los doce apóstoles; confesión      de Pedro y primer anuncio de la pasión y resurrección; la transfiguración;      segundo anuncio de la pasión y resurrección; camino de Jerusalén.</li>
<li>Oración con el Salmo 28. Está más      abajo, en el texto digital.</li>
</ol>
<p>DEL EVANGELIO DE LUCAS (9, 28-36)</p>
<p>Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria: hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.</p>
<p>Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban dijo Pedro a Jesús: &#8211; Maestro, qué hermoso es estar aquí; haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.  No sabía lo que decía.</p>
<p>Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: &#8211; Este es mi Hijo, el escogido: escuchadlo.  Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.</p>
<p><strong>Salmo 28</strong></p>
<p>El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? &#8211; El Señor es el seguro de mi vida ¿qué me hará temblar?</p>
<p>Una cosa pido al Señor, sólo esto busco-  caminar en la senda del Señor todos los días de mi vida, buscar su Presencia.</p>
<p>Porque Él me ofrece abrigo en su morada en los días malos, &#8211; Él me esconde en lo profundo de su tienda &#8211; Él me afirma sobre roca. -  ¡Escucha, Señor, mi llamada, respóndeme! &#8211; Es tu Presencia, Señor, lo que busco, no te escondas de mí.</p>
<p>No me dejes, Señor, no me abandones. &#8211; Si mi padre y mi madre me abandonan, &#8211; El Señor siempre me acoge.</p>
<p>Enséñame, Señor, tu camino, &#8211; condúceme por el camino recto. -Yo creo que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivos. &#8212; Espera en Dios, &#8211; ten ánimo y confía, &#8211; confía en el Señor.</p>
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